sábado, julio 19, 2014

Plan descarte


“Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”.
Bertolt Brecht
 Ante el moretón en la frente y las manos temblando para recibir el vuelto, vino la pregunta obvia de la joven verdulera.
- ¿que le paso doña Alicia? -
- pucha che, vete al carajo, por donde ando me preguntan lo mismo, no entienden que se me ha caído una maceta encima –
- ¿Qué?, pero ándate a la mierda vieja, ¿porque me contestas así? de comedida te pregunto, seguro que te ha vuelto a trompear el coso ese de marido que tienes –
- pero vete vos, che pendeja chismosa, ¿que tienes que decir? que flor de cagadas te pegan a vos también.
- ¿también, dices?, ves vieja mentirosa, reconoces, que te hace re sonar… y sácalo iaaa!!! a tu perro!!! no ves que me esta meando las lechugas!!!.
- ¡no lo saco ni aca, y bien hecho por hablar de mas! – mientras asomaba en el local desde adentro de la casa separada por una cortina de tiras, el perro de la verdulera con los pelos del lomo parados, directo al ataque hacia el otro perro que ahora estaba levantando la patita sobre las naranjas.
- pendeja metida… que te importa a vos las cosas que pasan en mi casa, si todos saben que sos una infeliz sometida –
- ¿sometida me dices, vieja? si ¿y que? si sufro es asunto mío, pero vos sufres mas porque todas las noches te pega, se escucha por la pared –
- ves, ves que sos una chismosa, espías por la pared, solita te has quemado, en cambio yo sin querer desde el patio de casa, te escucho cuando lloras –.
 La casual clientela que esperaba ser atendida, miraba con sorpresa la tensa escena sobre el intercambio de intimidades que se sacaban las vecinas.
- vieja boluda, hace rato que vives mal por las cagadas que te da ese viejo vago, le tienes terror -
- ¡¿y vos que tanto criticas?! si te escucho todos los días, que quieres cambiar de vida, por la mierda que pasas, y no te vas porque le tienes cagazo –.
 Los perros ya estaban revolcándose a los mordiscones, entre las remolachas. Pero a ellas no les importaba, se desahogaban a los gritos y el clima se estaba incitando cada vez mas, cuando por el alboroto entraron los maridos a defender a sus mujeres. Uno por la vereda y el otro por los fondos de la verdulería; personajes bien conocidos en el barrio por el fuerte y avasallante carácter que tienen. Pero esa defensa, absurdamente se transformo en malhumor contra ellas.
 En el descontrol de la situación primero patearon cruelmente a los perros para separarlos, después pegaron con placer a sus mujeres para que se callen y luego se fueron a los puños entre ellos.
 La fuerza de juventud del marido de la verdulera fue la ventaja sobre el viejo vecino, quien cayó muerto por un tremendo golpe en la nuca.
 Ante los violentos acontecimientos, entro la policía y se llevaron a la comisaría al joven, quien a los dos días se estrangulo en el calabozo por la angustia y bronca.
 Esta tarde, al verlas juntas por la plaza paseando, después de un tiempo de lo ocurrido, inevitable es el comentario irónico del barrio: tuvieron una ingeniosa maniobra, hicieron pelear a los perros, se gritaron, y luego se mataron sus maridos…
 Ambas se quitaron de encima a sus molestos cónyuges.