lunes, junio 05, 2006

Un pasatiempo: el indescifrable

"El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma."
Marcel Prévost

 Hasta nuestros días no se sabe del paradero de Don José Maria Cavallero, el recordado entrenador de básquet del club Olímpico, quien desapareció una tarde del hotel donde vivía, sin dejar huellas, huyendo de documentos, ropa, calzado, fotos, bolsos, medicamentos, etc. todo quedo intacto.
 Se lo conocía como un solitario trotamundos, bohemio y adicto al trabajo; que por esos tiempos se encontraba entusiasmado en un modesto proyecto para que el club ascienda nuevamente sin erogaciones significativas.
 Se tejieron cuatro versiones sobre la desaparición de este popular hombre: ¿Evadiendo deudas? ¿algún amor no correspondido? ¿la responsabilidad de un hijo extramatrimonial?... y la mas oscura…
 De las pocas de copias que circulan por el mundo del misterioso Manuscrito de Voynich una llegó a los anaqueles de la Biblioteca 9 de Julio; donación de la Universidad de Santiago de Compostela a principios de los setenta. Su director, el Licenciado Jorge Rosenberg dijo que casi nadie lo requería, por el desconocimiento de muchos o por la difusa temática del mismo.
 Era un ejemplar arruinado, subrayado en varias páginas y con algunas anotaciones en español en los márgenes y en la contratapa. El personal de la biblioteca tenía poco interés en el libro, pero conocían de la seducción que provocó a muchos a lo largo de la historia; por lo incomprensible y extraño.
 Muchos intentos por descifrar al Voynich, pero nada preciso, lo que si es explicado en una de las anotaciones es una frase de la ultima pagina; que expresa “... vista la verdad, venid a morad dentro del vivo papiro...”
 Aparentemente la sentencia aclara: si alguien con un lúcido intelecto, desentrañara lo ilógico del libro, el manuscrito se lo come para que no divulgue ni vulgarice un secreto absoluto ahí contenido sobre el origen y muerte del Universo.
 Ejemplos sobran a lo largo de los siglos sobre oscuras desapariciones de personalidades… y aquí la cuarta conjetura sobre el entrenador.
Don José Maria era un ansioso y curioso lector de este libro. Visitaba tres veces a la semana la biblioteca tratando de decodificar y descifrar el arcano libro. Como nadie solicitaba el Voynich, tuvieron consideración y le autorizaron a llevárselo por un mes a su domicilio.
El 28 de febrero de 1993, Don José Maria Cavallero se llevo quien sabe donde, la única copia del manuscrito que había en Santiago… ¿o acaso el libro se llevo al entrenador?.