domingo, abril 16, 2006

El gran Gourmet


"Dios nos envía los alimentos y el demonio los cocineros..."

De todos los engaños que se le conocieron al extinto Carlos Trejo, el más celebre fue, el que hizo en su "Bar al paso" del barrio Mosconi.
El negocio funciono con éxito durante siete años, donde todos íbamos a degustar las "exquisitas" milanesas; famosas por su gran tamaño y el rebajado precio.
No había nadie que no las haya saboreado; todas las clases sociales se congregaban en busca de esos sustanciosos sándwiches, incluso el intendente Volta, cuando se levantaba con antojo por las noches, exigía traer un par de "las milangas de Trejo"
Cuando se le preguntaba por el secreto de hacerlas tan tiernas y crocantes, Trejo respondía un poco inquieto: "es la mano de uno".
La recelosa competencia quiso saber donde adquiría el corte de carne, pero era inútil, cuando lo seguían no entraba a ninguna carnicería.
En una noche de placer todo se vino abajo. Una señorita curiosa, en la ardiente cama logro sonsacarle a Trejo el misterio de tan ricos sándwiches. Con el alcohol etílico fluyendo por sus venas, solo dijo una sola palabra…
Excelente el cóctel de aderezos: mayonesa casera con mucho limón, mostaza y ketchup, producían una perfecta formula para disimular el sabor.
Tomate y lechuga, requería de estas dos verduras, era preciso la frescura del verde y el rojo en el paladar.
La sal, en su medida justa, para encubrir el gusto de lo oculto en el sándwich.
El pan debía ser de la panadería Nuri, con mucha masa, casi esponjosa.
Orégano y ajo, para darle un toque innovador.
Pan rallado mezclado con mucha harina, para que no se despegue del secreto elemento.
Y que a ningún sándwich le falte el huevo frito, con este se completaba la engañosa y explosiva receta.
Siete años, donde fueron traicionados nuestros sentidos, especialmente el gustativo, pero mientras duro, fueron apetitosas. Y no falta algún estomago que todavía las extraña.
La palabra que pronuncio Trejo esa romántica noche fue… Cartón.
Eran de Cartón.

lunes, abril 03, 2006

Experiencia



Todavía estoy extrañado, el poder de la mente dicen, la sugestión; me esforzaba, sentía impotencia, pero no lograba recordar algo tan común y tan mió.
Me miro fijamente y con un chasquido de dedos, pronuncio “ya esta”.
Ahora si, ya puedo recordar mi segundo nombre.